Cómo le gustaba
Cuando la gula nubla tus sentidos, puede pasar cualquier cosa.
Como otras veces, fue a la fiesta y esperó a la hora en que los invitados tomaban las copas, es el mejor momento para beber su sangre porque los distintos licores y sustancias que toman le dan un toque especial.
El único problema, decían los que eran como él, es que no sabía parar. Bebía una y otra vez, y se portaba igual que esos invitados que como han hecho el regalo comen y beben hasta reventar.
Ya no podía con más y se salía para marcharse cuando la vio. Ese cuello de la novia no se le podía escapar, lo tenía demasiado fácil porque ella había salido a respirar aire fresco y descansar un poco.
No tenía apetito, pero la tentación era invencible. Se acercó disponiéndose a probar esa deliciosa sangre.
No lo vio llegar, y en un instante todo terminó.
Ella, dando una fuerte palmada, mató a ese insistente e insaciable mosquito que ya no picaría a nadie más.


